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Cómo decidir

Vida término o vida entera: cómo se decide de verdad

Es la primera bifurcación de cualquier conversación de seguro de vida, y la que más se decide por lo que a alguien le conviene vender. Estas son las tres preguntas que la resuelven de verdad.

Por Stephan Sekulits, Representante Autorizado 8 min de lectura

La diferencia en una frase

El Vida Término cubre un período definido y no acumula valor. El Vida Entera cubre toda la vida y acumula un valor en efectivo.

Todo lo demás son consecuencias de esas dos frases. El término da mucho más capital por el mismo presupuesto, porque la aseguradora sabe que la mayoría de esas pólizas van a vencer sin pagar nada. La entera cuesta más por el mismo capital, porque tarde o temprano va a pagar.

No hay uno mejor. Hay uno que encaja con lo que estás tratando de resolver, y ahí es donde hay que poner la atención.

Qué resuelve cada uno

El Vida Término resuelve una etapa

Hay un período de la vida en que otras personas dependen de tu ingreso: mientras se paga la hipoteca, mientras los hijos estudian, mientras se saldan las deudas. Esa etapa tiene principio y final.

El término está diseñado exactamente para eso: máximo capital durante los años de máxima responsabilidad, al costo más eficiente que existe. Cuando el plazo termina, en teoría la necesidad también terminó porque las obligaciones se cumplieron.

El Vida Entera resuelve una permanencia

Hay objetivos que no vencen: dejar un legado ordenado, cubrir el gasto del sepelio pase lo que pase, garantizar que haya liquidez para la familia en cualquier momento.

Para eso, una póliza que vence a los 20 años no sirve, por muy barata que sea. La entera se mantiene mientras la póliza esté al día, con una prima que no sube con la edad, y va formando un valor en efectivo del que se puede disponer en vida.

Las tres preguntas que lo deciden

1. ¿Qué estoy protegiendo, una etapa o una permanencia?

Si la respuesta es «que mi familia pueda seguir pagando la casa si yo falto», eso tiene fecha de caducidad: el día que la hipoteca esté pagada. Término.

Si la respuesta es «que haya dinero el día que yo falte, tenga la edad que tenga», eso no caduca. Entera, o alguna forma de cubierta permanente.

2. ¿Cuánto capital necesito de verdad?

Si el cálculo te da una cifra alta y el presupuesto es ajustado, el término es el único que llega ahí. Comprar una entera por el capital que el presupuesto permite, cuando la necesidad real es cuatro veces mayor, es dejar a la familia sub-asegurada a cambio de una acumulación que tardará años en ser significativa.

Cubrir primero, acumular después. Ese orden importa.

3. ¿Qué va a pasar cuando el término venza?

Esta es la que casi nadie hace, y es la que más se paga después. Si a los 60 años vas a seguir necesitando cubierta y tu término vence a los 58, tienes un problema: a esa edad una póliza nueva es mucho más cara y tu salud puede haber cambiado.

Por eso hay que mirar la cláusula de conversión antes de firmar un término. Muchos permiten convertirse en permanente sin nuevo examen médico, pero solo hasta cierta edad o cierto año de la póliza. Es una opción que se pierde en silencio y que a los 20 años vale muchísimo.

Comparación directa

DuraciónTérmino: 10, 20 o 30 años · Entera: vitalicia
Capital por presupuestoTérmino: el más alto que existe · Entera: menor
PrimaAmbas niveladas durante su vigencia
Valor en efectivoTérmino: no acumula · Entera: acumula según el contrato
Al vencerTérmino: la cubierta termina · Entera: no vence
Uso típicoTérmino: hipoteca e hijos · Entera: legado y gastos finales

La combinación que casi nadie plantea

La pregunta no siempre es «uno u otro». En bastantes casos la estructura que mejor funciona es una capa permanente pequeña, dimensionada para gastos finales y que no vence nunca, más un término grande que cubre los años de hipoteca e hijos.

Cuando el término vence, la familia sigue con la capa permanente y ya no hay hipoteca ni hijos dependientes que cubrir. Cuesta menos que una entera del capital total y protege mejor que un término solo.

Lo que debe hacerte sospechar

  • Que te presenten un solo producto sin haber preguntado antes qué estás tratando de resolver.
  • Que la conversación empiece por la acumulación y no por la cubierta. Un seguro de vida es primero un seguro.
  • Que te muestren una ilustración con números de rendimiento presentados como si fueran seguros. En los productos vinculados a índices, los valores no están garantizados.
  • Que nadie te explique qué pasa cuando el término venza.

Y una que aplica conmigo igual que con cualquiera: pregunta con cuántas compañías te pueden cotizar. Si la respuesta es una, no estás comparando, estás viendo un catálogo.

Conversemos cuál encaja en tu caso

Comparo entre las aseguradoras que tengo contratadas y te digo con franqueza cuál tiene sentido, aunque sea la que menos me conviene a mí.

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