La respuesta que dan casi todos
Cuando le pregunto a alguien cuánto seguro de vida cree que necesita, la respuesta casi siempre es una de estas tres: cien mil, lo que sea suficiente para el funeral, o no sé, dime tú.
Las tres tienen el mismo problema. Son números que salieron de la nada, no de la situación real de esa familia. Y el resultado se ve en las dos direcciones: gente pagando por una cubierta que le sobra, y familias descubriendo en el peor momento que lo que había no alcanzaba ni para la mitad de la hipoteca.
Existe una manera estándar de calcularlo. No es una fórmula secreta ni requiere que hables con nadie: la puedes hacer tú hoy en una hoja de papel.
El método DIME, sin las siglas en inglés
DIME es el marco que se usa en la industria para dimensionar una cubierta de vida. El nombre viene del inglés (Debt, Income, Mortgage, Education), pero lo que importa es la cuenta, no las iniciales. Son cuatro sumas y una resta.
1. Lo que debes
Todo lo que quedaría pendiente de pagar: la hipoteca, el préstamo del carro, las tarjetas, los préstamos personales y los estudiantiles. El saldo pendiente, no lo que valen las cosas.
Un detalle que confunde a mucha gente: en la hipoteca va lo que te falta por pagar, no el precio de la casa ni lo que costaría hoy. Si compraste en $250,000 y te quedan $180,000, el número es 180,000.
2. Los años de ingreso de los que tu familia depende
Este es el renglón más grande y el que más se subestima. Toma tu ingreso mensual neto, multiplícalo por doce y luego por los años que tu familia seguiría dependiendo de ese dinero.
¿Cuántos años? La regla práctica es: hasta que la casa esté pagada o hasta que el menor de tus hijos sea independiente, lo que ocurra más tarde. Si tu hijo menor tiene 6 años, le faltan unos 16 para terminar universidad. Si a la hipoteca le quedan 22, el número es 22.
3. Lo que cuesta educar
Un estimado por hijo que todavía dependa de ti. En la industria se usan $25,000 por hijo como referencia conservadora para Puerto Rico. Si tu plan es universidad privada o fuera de la isla, sube ese número tú mismo: es tu cálculo, no el mío.
4. Los gastos finales
Funeraria, deudas médicas que queden abiertas y honorarios legales del proceso. Es el renglón que más se olvida y el que aparece más rápido: se paga en semanas, no en años.
Y la resta: lo que ya tienes
Al total le restas la cubierta de vida que ya tengas, incluida la del trabajo. Ojo con esta última: cuenta solo si estás dispuesto a asumir que seguirás en esa empresa. Si cambias de empleo, esa cubierta se queda ahí.
Un ejemplo con números
Una pareja en Caguas, ambos trabajando, dos hijos de 8 y 11 años. El que más aporta gana $3,800 netos al mes. Les quedan $145,000 de hipoteca y unos $18,000 entre carro y tarjetas. Él tiene la cubierta del trabajo, que son $50,000.
| Deudas (hipoteca + carro + tarjetas) | $163,000 |
|---|---|
| Ingreso a reemplazar ($3,800 × 12 × 18 años) | $820,800 |
| Educación (2 hijos × $25,000) | $50,000 |
| Gastos finales | $20,000 |
| Menos la cubierta del trabajo | −$50,000 |
| Capital de protección | $1,003,800 |
El primer millón asusta. Y es exactamente en ese punto donde la mayoría de la gente cierra la calculadora y no vuelve, que es el peor desenlace posible.
Qué hacer si el número te parece imposible
Casi siempre lo parece la primera vez. Tres cosas que conviene saber antes de descartarlo:
- Ese capital no cuesta lo que crees. Un capital alto en un Vida Término no es proporcionalmente caro: es el producto diseñado para dar mucha cubierta por poco, precisamente porque cubre un plazo definido.
- No tienes que resolverlo todo hoy. Se puede empezar por el hueco más urgente y ampliar después. Una cubierta parcial protege parcialmente; ninguna cubierta no protege nada.
- Se puede escalonar. En vez de una póliza grande a 30 años, dos pólizas de plazos distintos: una larga para la hipoteca y una corta para los años de universidad. Sale distinto y cubre mejor cada objetivo.
Los tres errores que más veo en este cálculo
Contar la cubierta del trabajo como propia
Es el error número uno. Esa cubierta es un beneficio del empleo: termina el día que termina el empleo, y su capital suele ser uno o dos años de sueldo. Aprovéchala, pero no la restes del total como si fuera tuya.
Asegurar solo a quien más gana
Cuando dos personas sostienen una casa, la ausencia de cualquiera de las dos la descuadra. Y si quien falta era quien cuidaba a los niños, aparecen gastos nuevos que antes no se pagaban. La cuenta hay que hacerla dos veces, una por cada persona.
Usar el ingreso bruto
El número que va en la cuenta es lo que llevas a la casa después de descuentos, no lo que dice el contrato. Usar el bruto infla el resultado entre un 20% y un 30% y hace que el ejercicio pierda credibilidad.
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Abrir la calculadoraInformación educativa y orientativa. No constituye una oferta de seguro ni una cotización vinculante. La cubierta, la prima y la aprobación están sujetas a evaluación individual de la aseguradora.

