Cubierta permanente que se adapta. Si tu ingreso no es igual todos los meses ni todos los años, este producto te da margen para ajustar prima y capital según la etapa que estés viviendo.
La Vida Universal es un seguro permanente con una diferencia clave frente a la Vida Entera: separa el componente de protección del componente de acumulación. Eso te permite, dentro de los límites del contrato, pagar más en los años buenos y menos en los apretados, o subir y bajar el capital asegurado conforme cambia tu vida.
Esa flexibilidad tiene una contraparte: la póliza hay que atenderla. Los cargos de seguro suben con la edad y se descuentan del valor acumulado, así que si se paga por debajo de lo necesario durante mucho tiempo, la póliza puede quedar en riesgo. Por eso la reviso contigo cada año en vez de dejarla en automático.
Partimos de la necesidad real de tu familia, calculada con el método DIME, y no de una cifra redonda.
Te muestro qué pasa con la póliza si pagas el mínimo, un nivel intermedio o el nivel que la mantiene sólida a largo plazo.
Cuestionario de salud y, según el capital, examen médico. La clasificación de riesgo y la aprobación las determina la compañía.
Cada año verificamos el valor acumulado y los cargos, para ajustar antes de que haya un problema y no después.
Te explico tus opciones con transparencia, comparo entre aseguradoras y te digo con franqueza si otra cubierta te encaja mejor. Sin compromiso y sin presión: la decisión siempre es tuya.
Hay un mínimo que mantiene la póliza en vigor y un máximo por encima del cual pierde ciertas ventajas fiscales. Dentro de ese rango decides tú. Lo importante es entender que el mínimo no es el número recomendado, sino el piso: sostenerse ahí por años suele terminar en problemas.
Generalmente sí, pero un aumento de capital normalmente requiere nueva evaluación médica y depende de tu edad y salud en ese momento. Si ya prevés que vas a necesitar más, conviene contemplarlo desde el diseño inicial.
No. La Indexada vincula el crecimiento del valor a índices bursátiles, con un piso y un techo definidos en el contrato. La Universal tradicional acredita interés según lo que declare la aseguradora. Son dos perfiles distintos de expectativa y de riesgo.