Si el negocio depende de ti, de tu socio o de dos o tres personas concretas, la ausencia de cualquiera de ellas es un riesgo financiero que se puede estructurar. Estas son las figuras que se usan y cuándo tiene sentido cada una.
En un negocio pequeño el patrimonio no está en un edificio: está en las personas. El que trae los clientes, el que sabe hacer la cotización, el socio que puso el capital. Cuando falta uno de ellos, lo que se rompe primero no es la operación, es el flujo de efectivo.
Las cubiertas de vida y de incapacidad se usan para poner dinero exactamente donde se abre ese hueco. No es un producto distinto: son las mismas cubiertas, estructuradas con el negocio como dueño o como beneficiario según el objetivo.
Las tres figuras que más se usan son la persona clave, que le da al negocio liquidez para aguantar la transición y reemplazar a quien falta; el acuerdo de compra-venta, que le da a los socios que quedan el dinero para comprarle su parte a la familia del socio que falta, sin tener que sacarlo de la operación; y la protección del ingreso del dueño, porque en un negocio de una sola persona la incapacidad de esa persona es lo que apaga la caja.
A eso se suman los beneficios para empleados: cubiertas de vida y de accidente que se ofrecen al equipo y que en Puerto Rico pesan más de lo que parece a la hora de retener buena gente.
Antes de hablar de pólizas hay que identificar quién sostiene el ingreso del negocio y qué pasaría con las cuentas por pagar si esa persona falta seis meses. Esa conversación toma 20 minutos y aclara casi todo.
No es lo mismo que la póliza la tenga el negocio, que la tengan los socios entre sí, o que la tenga la persona. Esa decisión determina quién cobra, quién paga y cómo se trata fiscalmente.
El capital de persona clave se calcula sobre la aportación real al ingreso; el de compra-venta, sobre la valoración de la participación. Son cuentas distintas y hay que hacerlas antes de cotizar.
El acuerdo de compra-venta es un documento legal: la póliza lo financia, no lo sustituye. Trabajo junto a tu contable y tu abogado para que lo que se firma y lo que se emite digan lo mismo.
Te explico tus opciones con transparencia, comparo entre aseguradoras y te digo con franqueza si otra cubierta te encaja mejor. Sin compromiso y sin presión: la decisión siempre es tuya.
No, y de hecho es al revés: mientras más chico el negocio, más concentrado está el riesgo en una o dos personas. Un negocio de tres empleados donde el dueño es quien vende está mucho más expuesto que una empresa de cincuenta. Atiendo desde el negocio de un solo dueño.
Es un contrato entre los socios que establece qué pasa con la participación de uno si fallece o queda incapacitado: quién la compra, a qué precio y con qué plazo. La póliza de vida entra ahí como el mecanismo que pone el dinero en la mano de los socios que quedan, para que puedan comprarle su parte a la familia sin descapitalizar el negocio ni terminar con un heredero de socio que no sabe del giro.
Depende de la estructura, y no es una respuesta que yo pueda darte porque no soy tu contable. Lo que sí hago es explicarte cómo queda montada cada opción y sentarme con tu CPA para que él determine el tratamiento antes de que se emita nada.
S Sekulits LLC tiene líneas de autoridad que incluyen Propiedad y Contingencia además de Vida, Incapacidad y Servicios de Salud. En esta página me concentro en las estructuras de vida e incapacidad porque son las que trabajo a diario. Si necesitas cubierta del local o de responsabilidad, escríbeme y te digo con franqueza si lo atiendo yo o te refiero a alguien que lo haga mejor.
En persona clave se estima sobre lo que esa persona aporta al ingreso y sobre cuánto tiempo tomaría reemplazarla. En compra-venta se calcula sobre la valoración de la participación. Son dos cuentas distintas y ninguna sale de una tabla genérica: hay que sentarse con los números del negocio. Eso es la consulta.